marzo 04, 2016

POBREZA INDISPENSABLE:
2016. En México más del 50% de la población vive en pobreza. poco más del 30% es extrema. ¿Qué podemos hacer por ellos quienes a diario confrontan un panorama por más desolador? ¡Son millones! Pero seamos francos con nosotros mismos: ¿A quién le importa los pobres?

Después de décadas de partidismos, campañas superfluas empeñadas en vendernos al mesías político, candidato a un hueso administrativo público, nuestros pobres siguen siendo materia prima indispensable para poder explotar el carácter moral y compasivo de las masas.

"-Para tocar fibras, como servidor público me retrato dando limosnas a los pobres y los mexicanos puedan ver lo noble y compasivo que soy. En cada discurso que emito, insisto una y otra vez en lo bueno que he sido dándole migajas a los más necesitados y mi compromiso por no dejar de hacerlo...-"

Me pregunto si en los países desarrollados donde los índices de pobreza no son tan ridículos, el discurso se mantiene de igual manera enfatizando en los regalitos míseros que se prometen o se dan.

¿Es esto válido? ¿La realidad desafortunada de más de la mitad de la población justifica las formas inefectivas y faranduleras de tratarla? ¿Los pobres nacieron para ser siempre mal socorridos? ¿Es más pobre quien tiene las manos vacías, o quien tiene hueco el cerebro y podrido el corazón? ¿Regalamos un pez, o les enseñamos a pescar? ¿Utilizar la pobreza como propaganda política o personal es justo?

Se los dejo de tarea. De momento, por lo indispensables que han sido para este tipo de montajes propagandísticos baratos, de parte de una sociedad indiferente y una clase política que no tiene llenadera, a los conciudadanos que viven en pobreza les decimos: 

Por favor, ¡NO SE MUERAN NUNCA!


Nota: Observen la imagen incluida en este post. ¿No les parece conmovedora?


Esteban G. Lara.

enero 25, 2016

Era amor...

"Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos...

...Fatal idea de la vida, sórdido pretexto de la muerte".  



      
Estaban ahí desde hacía un tiempo, sus motivos eran de sobra infantiles: descubrir el color del cielo, saborear el verde de las hojas y recorrer en puntitas el camino de las hormigas.
La primera vez que quizás coincidieron fue frente a la playa. Ella construía castillos de arena mientras él mojaba sus pies en el mar, tenían la inocencia grabada en la edad, se vieron dos segundos y se olvidaron al siguiente instante, jugando tal vez con los pequeños cangrejos que escarban bajo las piedras.

Posiblemente volvieron a coincidir en un punto intermedio de la niñez al cambio de voz, si se vieron no se fijaron. Continuaron su camino separados.

Un día de pronto ahí estaban, antes las infinitas probabilidades de hallar a alguien en el mundo. Él con su sonrisa traviesa, ella con su mirada profunda. No sé quien vio primero a quien, pero ella lo miraba, su voz ronca y aterciopelada resultaba un curioso contraste cada carcajada... Él se atrevió por un instante, robo de su libro su mirada.  Sonrío, le quitó con sus ojos un beso y se fue.

Pasaron lunas, pasaron soles, pasaron lágrimas y sonrisas; pasaron sueños, Pasaron llantos, pasaron tardes y noches y en un momento que no recuerdo ya estaban ahí. Ajenos a todo empezaron a construir un mundo, jugaban con las palabras se reían de la utopía, mezclaban ideales con sus vidas. Ponían pausa y regresaban, siempre estaban volviendo hacia ellos mismos.

No puedo decir que algo cambio, porque todo seguía igual, él seguía cambiando su mirada por una sonrisa, ella cantando cada que él aparecía. En un arranque de aventura estuvieran a punto de perderlo todo, fue quizás el miedo, la angustia o la alegría pero se descubrieron: voltearon a verse, a fijarse el uno en los ojos del otro, no había nervios, era solo la emoción... Era amor.

Se sentía como si siempre hubieran estado ahí, se sentía como si ese siempre hubiera sido sus lugar, uno entre los brazos del otro... De la forma más humana, más amorosa, más natural.

diciembre 06, 2015

A TI.

¡Oh! señora gitana dígame, ¿Por qué ella ya no me ama?
Dígame ¿Qué fue lo que sucedió para que empezara esto a terminar?
¿Cómo fue que acabamos en este lugar?
¿Acaso es que su mazo del tarot no pinta buen futuro para mi?
Me he vuelto hereje al venir aquí y preguntar,
pero mi señor me ha dejado de contestar...
Yo que hacía que ella lo buscara tanto en aquellas noches de encanto
Oh señora gitana de cabellera larga, dígame,
que mi destino aquí no acaba, dígame,
¿Cuánto es? que comenzare a retirarme a buscar un chaman
 que encamine mi alma al mas allá.
 
 
E.J.C.C.

noviembre 28, 2015

LA PALABRA

Imagen tomada de aquí

La palabra desde el principio. En el fondo del deseo de  una idea que alguien necesitaba mentar; hablar eso que se siente cuando no bastan los pensamientos. Usada por muchos, comprendida por pocos. La palabra, que resume el todo.

Muchos podrían argumentar sobre ella. Intentar describirla o hacerla propia de mil formas. Yo quise entenderla en una definición. Fracasé al intentarlo. Busqué entre las páginas que alardeaban de conocerla, pero estaban extensamente vacías. No hallé grandes respuestas, pero sí muchas preguntas. Y entonces, cuando más impaciente me encontraba, pensé en buscar una razón de la palabra; pero la topé tan ajena que me fue aún más difícil encontrarla. Tuve qué buscar más allá, donde alguien me dijo que tenía qué sentir lo que decía.

Al sentir las palabras, noté que las ideas en mi mente eran realmente mías. Ahí la palabra no tenía qué ser tercera, y podía ser exclusivamente propia. Y fue así como me apoderé de ella, ahí donde pude yo apreciarla, sentirla y desentrañarla. La necesitaba conmigo, para decir todo aquello que sin su ayuda no podía. Pero aún sin entender a la palabra, pude continuar haciendo uso de su esencia. Pude haberla empleado, para convencer a otros de matarse por mis ideales; o de negarse a sí mismos, para rendirle pleitesía a una imagen.

Pero quien haya descubierto fatales consecuencias, de aquellos vanos usos de los que la palabra ha sido presa; podría quizá coincidir conmigo que quizá no existe una mejor función de la misma, que aquella cuando la usamos para clamar por el bien del prójimo.


Sin embargo, les diré que al final yo prefiero conspirar con la palabra, muy en secreto para decir un ‘te amo’, mientras voy por la vida buscando la ocasión precisa, para que entre ella y yo hablemos lo que por temor otros callaron.

noviembre 22, 2015

LOS QUE ESPERAN

Los que esperan saben, lo peligroso que son los minutos,
impregnándose en la piel de los que aman.
los que esperan sienten, con más rígor el daño del frío...
conocen lo incesante del silencio que causa el ruido.

Los que esperan no esperan nada, solo esperan,
solo sienten, solo saben, solo fluyen...
Los que esperan conocen las ansias que producen
las palabras no dichas, lo besos no ardidos,
las caricias no dadas: el amor cautivo.

Los que esperan sienten, los labios de los labios...
y el vacío, no como un espacio abierto:
más bien como amor en forma de suspiro.

Los que esperan corren ansiosos los días,
cuentan las horas en segundos,
los que esperan aman, un amor no tardío.



octubre 27, 2015

Cuando llegues...



 
El tercer escalón de abajo hacia arriba, a la derecha, ahí te espero. Miro desde aquí el camino vacío, hay veces que luce tan estrecho que no creo que logres pasar, otras más me parece tan ancho que me desespera que no llegues. Preparo café mientras vienes, me asomo de tanto en tanto en mi escalón... aún nada. Voy buscando tu sonrisa curva, la imagino abriéndose ante mi mirada, de lado, con la ceja en tu rostro ligeramente levantada.
 
Te imagino alto, moreno, cabello oscuro, te imagino sereno, rubio y castaño también. Mi obsesión radica en rayar paredes con tu nombre, en superponer rostros a tu cuerpo, en inventarme un mundo de palabras, a conectar tu voz a mis sentidos.
 
Sueño con ver en tus ojos la calma del mar, no me gusta el mar... me asusta, pero lo imagino en tus ojos, profundo y quieto. Se lo que tú no sabes todavía, se que también me esperas, que me buscas, que has visto mis ojos y te has ido, nadie puede huir de su destino, ni siquiera tú.
 
Mi obsesión carece de apellidos, te voy escribiendo, te voy sintiendo, te estoy extrañando amor, te espero... cuando llegues.



Victoria Del Val

mayo 14, 2013

¿ALGUIEN POR AHÍ?

No hay mucho qué decir para quienes poco escuchan de quien poco habla, sobrado estaría hacer mención una vez más del tiempo y su impaciencia por llegar a quién sabe donde huyendo de quién sabe qué; sin embargo ahí van una vez más los segundos presurosos tras aquellos minutos arreados por las desesperadas horas en aquellos días que nadie quiere esperar. ¡Quién dijo que había más tiempo que vida? ¡Farsante! Deberíamos reunir una comisión para irle a reclamar. -¡Pero no hay tiempo!- De seguro dirían. 
Es probable que quizá haya mucho más tiempo que vida, pero es muy seguro que no es así para quien le toca vivirla, si bien dicen por ahí que los días los tenemos contados, y si lo mismo hacemos con la vida nos daremos cuenta que nadamás tenemos disponible una, ¡vaya caos que se nos avecina!
Lo cierto es, que nos guste o no, el tiempo se ha de escapar y los días nos han de alcanzar. ¿Hacia dónde vamos? ¡Eso es lo de menos!... ¿De dónde venimos? ¡A quién le importa!... Pero el dónde nos encontramos debería quitarle el sueño hasta el más confiado ser humano.
Por ello hoy a carencia de práctica, ideas, educación, costumbre e intelecto, solo terminaré de escribir para este post a causa de no se porqué me acordé que hace por ahi de tres años atrás un joven incrédulo quiso hacer fama escribiendo una que otra sin razón ocupando su sobrado tiempo para obtener lo que nunca ganó. 
Y hasta hoy, tiempo después, podría asegurar que yo conocía muy bien al muchacho aunque hoy él tenga cara de oportunista y pueda yo creer que nos lo han cambiado. Sin embargo dudo mucho de ello pues lo he buscado basado en la creencia de su falsificación y honestamente he comenzado a resignarme admitiendo que es el mismo. Pero despreocúpense que eso al fin y al cabo ya ni nos incumbe, si él perdió la razón, a nosotros qué, él tuvo la culpa, ¡él se lo buscó!

¡Mis queridos filósofos! (No me vayan a salir con que son ingenieros, médicos o teólogos, ¡todos son filósofos!) es un placer para mí poder compartirles estas palabras aunque ni yo mismo tampoco entienda el porqué estoy invirtiendo estos minutos aquí. ¡Eso si! mientras su antiguo anfitrión no recobre la cordura quizá embarre una que otra letra por aquí. 
Sin más yo me despido, y por favor concluyan lo primero priorizando lo que hoy harán sin importar a dónde van y por piedad, olvídense si el intento de ayer les falló, ¡Hoy háganlo mejor!
¡Sean muy felices!... Y como decía el viejo Sabina -¡No se mueran...!-  por aquí algún día nos volveremos a leer.



 E-mail: tabusoliloquio@gmail.com